¿Estáis preparados para la recomendación de hoy? Os abro la puerta del Atelier Charo Palomo, uno de los más conocidos de Madrid, en el que me he colado para descubriros la otra cara de la belleza, para relataros una experiencia que si aún no conocéis, no os debéis perder. Una vez dentro, ya formas parte de su oasis, de su vida, de su historia. Charo te engancha, te hace sentir bella solo con una mirada. El rato que estás en su `casa´, ella consigue que el tiempo se detenga y los problemas se pierdan. Bienvenidos a otro mundo, al mundo de ella.

Atelier Charo Palomo.

El nuevo Atelier Charo Palomo es un oasis en Madrid

Tendré que agradecerle siempre a mi prima Chiki que un día me recomendase seguir sus pasos hacia esta peluquería, este gran centro de estética. En aquel momento, Charo me recibió en su antiguo y acogedor Atelier en la calle Lagasca. Pronto conectamos, pues con un sólo golpe de vista diagnosticó no sólo el estado de mi pelo, también el de mi alma. Desde entonces se ha convertido en mi estilista de cabecera, en mi referencia. Hace algo más de dos meses, ella dio un paso más allá, el que sólo dan los valientes, el que sólo practican los que viven sus sueños. Su proyecto necesitaba un cambio, Lagasca se quedó pequeño. Cuando entré por primera vez en su nuevo Atelier en la calle Maldonado, mi universo se detuvo por un instante. Qué manera más extraordinaria de convertir un piso en algo tan proporcionalmente bello.

Charo Palomo.

Charo Palomo inspira serenidad y confianza

Charo ha conseguido darle forma a su anhelo, ha elaborado un proyecto en el que sus clientes son los protagonistas indiscutibles. Ha diseñado un lugar para cultivar la belleza externa e interna. Cada rincón te seduce. Todos los detalles, como los fantásticos pañuelos de seda hechos a mano por la artista  Natalia Lumbreras que visten sus estanterías, dan sentido a todo. Charo me acompaña, me hace sentir bien y descubro su historia.

Algunos detalles del Atelier Charo Palomo.

Los pañuelos de seda hechos a mano por Natalia Lumbreras visten el Atelier
Lo suyo es potencialmente vocacional y salta a la vista. Sus manos nacieron para dar color y forma, para pintar belleza, para expresar con conocimiento. Con catorce años, en sus veranos en Miraflores de la Sierra, Charo daba esquinazo a sus amigas cuando iban a jugar al parque. Ella viraba su ruta para adentrarse en la peluquería más renombrada del lugar. Quería ver y absorber. Recuerda aquellos años con pasión, con dulzura. Rememora como sus padres trataron de disuadirla en su empeño por convertirse en Estilista, pero ella ya lo llevaba tatuado en su espíritu. A los dieciocho, Charo desembarcó en Madrid y lo hizo con fuerza realizando anuncios para Nestle o Galerías Preciados. Pero aquel mundo le decepcionó enseguida. Visualizó con brillantez y personalidad que su camino tenía otro recorrido, otro destino. La magia se rompió y buscó su espacio en otros lugares. Tras un año trabajando con orgullo y dedicación en una peluquería de barrio, Charo Palomo llega a Cohen, donde se mantuvo firme durante ocho años hasta que volvió a entender que aquel tampoco era su sitio.

Charo Palomo ha conseguido crear un ambiente idílico en su Atelier.

Charo pone especial atención en cuidar todos los detalles

Dar pasos hacia la felicidad. Éste puede ser el mejor resumen de su trayectoria, que continúa en el prestigioso centro de Michele Meyer. Allí pasó catorce años de su vida, trabajando codo con codo con él. Allí decidió hacer suyo también el sistema de corte francés. Allí fue feliz y echó raíces. Allí sentó cátedra y confirmó sus valores. Allí todo creció hasta que la maternidad llamó a su puerta. Quique y ella tuvieron a Isabel y ahí, como suele pasar, se produjo un cambio radical. Las prioridades en la existencia de uno varían, se transforman, y Michele no lo supo entender. Charo salió por la puerta grande, pero sabiendo que su vida, ahora con un maravilloso miembro más, no podía detenerse en ese escalón.

Charo Palomo abrió las puertas de su Atelier a De paseo por mi cocina.

Los espacios han sido extraordinariamente bien diseñados
Tras un año atendiendo a sus clientas en sus casas, llegó el momento de convertirse en empresaria. El instante de agarrar su sueño y darle forma. Nace Atelier Charo Palomo y en sólo dos años, el coqueto bajo de Lagasca se queda ínfimo para la demanda de sus clientes. Charo no duda, entiende que en esta vida hay que afrontar los retos, plantarles cara y mantenerse erguida. Tras más de veinte años de peregrinar, de formación, de absorción de conceptos, de trabajo duro y soledad íntima, llegó el momento. Hoy ya hace dos meses y medio que su gran espacio para nosotras luce con luz propia.

 

Atelier Charo Palomo, bienvenidos a su mundo.

El rincón para la pedicura y la manicura no puede ser más perfecto
El secreto de su éxito lo descubro pronto. Charo es la misma que con catorce años soñó en lo que se ha convertido hoy. A lomos de sus All Star ella renace cada día para entregarnos al resto la mejor versión de sí misma. Tiene suerte y lo sabe, a su lado la acompaña un equipo extraordinario compuesto por Gema, Manuela y María, soberbias. Se sabe y se siente exigente. Se siente y se sabe humilde y esa moderación es la base de su grandeza.
El equipo de trabajo de Charo Palomo.
Gema, Manuela y María forman el mejor equipo

No hay tiempo para más, la conversación llega a su fin porque sus clientas comienzan a llamar a su puerta que no deja de abrirse y cerrarse sin tregua. En mi cabeza les doy la bienvenida a su mundo, al de ella. Me recojo en uno de sus maravillosos corners y observo por última vez. No hay nada al azar. Todo nace de la perfecta coordinación entre ellas. Cuesta abandonar la nave, pero hay que volver hacer frente a las cosas no tan bellas. Sonrío al cruzar la salida y siento que en mi piel ya se ha grabado mi fidelidad eterna.

La terraza del Atelier.

El jardín secreto del Atelier. un remanso de paz

¿Conocéis el Atelier Charo Palomo? No te pierdas uno de los mejores espacios de belleza que hay en la actualidad en la capital. Un oasis perfecto para el cultivo del cuerpo. Un espacio cuidado, diferente y sorprendente. ¿Me acompañas?