Buenos y bellos días. Aquí estoy un jueves más, deseando reencontrarme con todos vosotros y pasear juntos de la mano. Regreso con fuerza, como siempre, y en esta ocasión con mucha delicadeza también. Vamos a tratar un tema que jamás puede dejar de estar de actualidad. Mantener viva en la memoria la terrible historia del Holocausto es un trabajo de todos. Y ahora podéis visitar en Madrid hasta el 3 de febrero de 2019, en el Centro de Exposiciones de Arte Canal, «Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos», una exposición que os permitirá regresar al horror que tuvieron que padecer millones de personas. La muestra se convierte en un viaje arrollador por un momento trágico, en el que la pérdida de valores y la barbarie nazi arrasaron con todo. Vamos.

De paseo por mi cocina acudió a la exposición sobre Auschwitz en Madrid.

Cartel de la colección que podréis ver en la exposición

Un vagón. Un andén. Un único destino. La entrada a la exposición te sobrecoge. Uno de los vagones que llevó a los prisioneros a su horrible final en Auschwitz recibe al visitante en la entrada del Centro. Estremece. Conmociona. Salpican un cúmulo de sentimientos extremos. Imagen gélida de millones de personas agolpadas en las estaciones sin saber que el que iban a emprender sería el último trayecto de sus vidas. Metida de lleno en la piel de ellos, comienzo el recorrido por unos años de la historia más negra y devastadora. Para ello, la exposición nos sitúa en el mapa y nos pone en antecedentes. Nos lleva de la mano por un paseo extenso antes de meternos de lleno en el campo de concentración de Auschwitz. Seguimos.

Uno de los vagones que llevaban a los prisioneros al horror de Auschwitz.

Uno de los vagones que llevaban a los prisioneros a Auschwitz

Conocidos los antecedentes, situados en el mapa después de un largo recorrido histórico, me cuelo en uno de los barracones del terrorífico campo de concentración nazi. Me pongo delante de uno de los uniformes de rayas tan característicos de los prisioneros de los campos de exterminio alemanes y me escuece el alma. Y me pregunto cómo el ser humano fue capaz de llegar tan lejos en el salvajismo, en la deshumanización, en el horror… La Alemania nazi de Hitler dejó a su paso una huella demoledora, una cicatriz profunda y devastadora. Frente a las ropas y objetos personales de tantas personas inocentes, frente a los testigos del terror, frente a frente con la dura y triste realidad del Holocausto.

Pijama de rayas utilizado por uno de los prisioneros de Auschwitz

Uniforme de rayas que llevaban los prisioneros de Auschwitz

Torturados, asesinados, incinerados. Impresionantes son los documentos fotográficos que aporta la exposición. Héroes que consiguieron retratar lo que realmente ocurría en los campos de concentración nazis para que el mundo tuviese conciencia de ello. Cadáveres amontonados preparados para ser incinerados. Colas de personas desnudas dispuestas para ser ejecutadas. Muestras reales y murales se entremezclan en la exhibición y te sitúan en el momento, en el instante agónico de tantas personas inocentes. La verdad desnuda, la verdad sin filtros. 

Fotografía de los hornos crematorios de Auschwitz.

Hornos crematorios de Auschwitz

Continúo mi recorrido por esta exposición por la que ya han pasado cerca de 500.000 personas, que han podido observar la fantástica colección de más de 600 piezas que nunca antes se habían mostrado al público. El vagón de la muerte, la alambrada electrificada, el barracón, los camastros, los trajes de los prisioneros, las botas de los nazis, las posesiones personales de las víctimas… Objetos que hacen posible que puedas hacerte una idea muy clara de la brutalidad, del exterminio al que fueron sometidas tantas y tantas personas tras las alambradas del gélido campo de concentración.

Valla electrificada de Auschwitz.

Objetos personales de las víctimas de Auschwitz.

Máscaras para protegerse del mortífero gas.

Más de un millón de personas fueron humilladas, torturadas y asesinadas detrás de la Puerta de Muerte, convirtiendo a Auschwitz en el campo de concentración más mortífero de los que la Alemania nazi creó en la Segunda Guerra Mundial. La crueldad y el sin sentido son palpables a lo largo de una exposición en el que las cifras hablan por sí solas.

Las cifras del Holocausto.

Los testimonios de los supervivientes que aporta la muestra son impresionantes. Sentarse delante de los proyectores y escuchar las revelaciones de los hombres y mujeres que vivieron en primera persona aquel infierno en la tierra no te deja indiferenteSobrevivir al Holocausto les ha dejado una huella imborrable, una grieta profunda y eterna en el alma. Ellos nos relatan lo que vieron, lo que vivieron, lo que sintieron, lo que hicieron para poder contar lo que jamás debió pasar. Entre los testimonios más duros están los de los supervivientes que tuvieron que incinerar a sus propios compañeros. La crueldad, la mezquindad, la matanza nazi no tuvo límites tras la Puerta de la Muerte. La mirada de esos testigos directos traspasa las entrañas de cualquier ser humano. Brutalidad descomunal.

La puerta que daba acceso al campo de concentración de Auschwitz.

El final de Auschwitz tuvo lugar el 27 de enro de 1945.

La exposición concluye con la extraordinaria frase que podéis leer un poco más abajo del neurólogo y psiquiatra austriaco Viktor Frankl, superviviente de varios campos de concentración nazi, entre ellos Auschwitz.  Os recomiendo que pongáis en vuestras manos su libro «El hombre en busca de sentido», una verdadera joya en la que el doctor Frankl se desnuda y nos relata su experiencia en primera persona dentro de su largo y cruel internamiento en los campos nazis. Allí, despojado de todo, humillado, avasallado, torturado…, descubrió, al recordar a su mujer, que «El amor es la meta última y más alta a la que puede aspirar el hombre». Si estáis en Madrid o aprovecháis algún fin de semana o puente para venir a visitarnos, no dudéis en dar este paseo que os hará sentir que realmente Auschwitz no está lejos. Regreso al principio tras mi largo recorrido, me giro hacia el vagón de los prisioneros y detengo un segundo el tiempo: Siempre en la memoria. 

Viktor Frankl, el hombre en busca de sentido.

¿Habéis estado en la exposición «Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos» que actualmente se encuentra en Madrid? Si tenéis la oportunidad de ir, no dejéis de hacerlo. Mantener vivo el recuerdo de lo que allí sucedió debería ser una obligación. ¿Me acompañas?