El Centro Santillán Yoga y Wellness Center no necesita ningún tipo de publicidad. De hecho, tiene cerrado todo el año 2018 y prácticamente el 19, como nos confirma su propietaria, Adriana Marchini. Sin embargo, mi paso por estas maravillosas instalaciones me obligan a relataros una experiencia que me costará olvidar. Entré de una manera y salí de otra. A pesar de que el Yoga nunca ha formado parte de mi vida, estoy segura de que a partir de ahora será un pilar fundamental en ella.

Centro de Yoga Santillán.

Fachada principal del Centro Santillán

Adriana ha tenido mucho que ver con mi cambio sustancial en la apreciación de muchas cosas. Fue una visita rápida, demasiado quizás, pero una conversación extraordinaria con ella me ha llevado a plantearme comenzar un nuevo ciclo en mi vida, como ella dice. Adriana lo emprendió en el 2012. Como muchas veces sucede, un duro golpe en el camino le hizo dar un giro radical a su vida. Dedicada en cuerpo y alma a la industria de la música como representante de artistas del más alto nivel nacional e internacional durante demasiados años, la muerte inesperada de su padre, Carlo, le hizo despertar o «volver a nacer».

Enclave del Centro Santillán.

Maravilloso enclave del Centro Santillán

Su padre había creado ya este maravilloso complejo hotelero situado a los pies de las montañas en La Axarquía. Este cortijo, a tan sólo 20 minutos de Málaga, estaba fundamentalmente orientado a la celebración de bodas y un turismo tranquilo. Ella cogió el testigo y emprendió un sendero que ahora recuerda con emoción y que la ha llevado a situar el antaño cortijo de su padre en el primer Centro de Yoga de Europa y en el segundo del mundo. Apasionante y apasionada historia de reconversión, de cambio radical de hábitos de vida, de orientación hacia el interior de uno mismo.

Jardines del centro de yoga andaluz.

Los jardines del Centro Santillán inspiran armonía, paz y espiritualidad

La luz es perfecta cuando Adriana me acompaña a ver la impresionante Sala Técnica de Yoga extraordinariamente equipada con Wall Yoga. Todo es propicio para descubrir como el arte del Yoga puede llegar a transformar el alma de las personas. Paradas delante de la joya de la corona del centro, Adriana me da una clase magistral de cómo combinar el Yoga, la meditación y la alimentación para regenerar un alma agotada o, simplemente, para reconstruir un interior desordenado. Impactada me siento ante el diseño soberbio de la sala Carlo (bautizada así en homenaje a su padre). La vista al mar desde la sala es sencillamente indescriptible. Conmueve tanta belleza en este refugio que te invita a encontrarte contigo mismo desde que entras hasta que sales. No hay nada más allá de ti mismo, quizás porque por uno mismo comienza el inicio de todo.

Sala de yoga.

Sala Carlo

Adriana trae a su «casa» a los mejores Yogis del mundo, que llegan acompañados de un sinfín de amantes del Yoga y la meditación. En el cortijo de su padre, ella ha creado un paraíso para el trabajo del cuerpo y el alma. En él, además de los cursos de Yoga, uno puede acompañar su ‘retiro’ con masajes diseñados por verdaderos profesionales, además de relajarse en la piscina de agua salada o activarse realizando una ruta caminando al cobijo de la naturaleza en estado puro.

Santillán se encuentra a muy pocos kilómetros de Málaga.
Vista de la piscina del Centro de Yoga Santillán

Leer un buen libro en alguna de sus terrazas, mantener una buena conversación con la propia dueña o simplemente dejarte llevar por la inmensidad de la nada más absoluta resulta reconfortante y alentador en este mundo que gira demasiado rápido para hacerle frente. «Somos lo que comemos, Mela», me convence Adriana y carga su discurso con la lógica aplastante de quien sabe de lo que habla. Por ello, en el Centro Santillán tienen especial cuidado a la hora de elaborar y diseñar sus comidas. Basada en la comida tradicional mediterránea, por supuesto que allí el espacio es amplio y variado para los vegetarianos y veganos. Todo está basado en productos orgánicos y Adriana ha creado su propio huerto ecológico y de plantas medicinales. Apabullante.

El Centro Santillán de Yoga abrió sus puertas a De paseo por mi cocina.

Desde las terrazas la contemplación se convierte en algo arrollador

Adriana tiene que marcharse, le espera el amor de su nueva vida, su sobrino el pequeño Carlo Marchini operado de apendicitis de urgencia. Tras ella deja una huella inquebrantable, difícilmente explicable, imposible de repetir. Mi cuerpo ha sufrido una variación incomprensible después de nuestro encuentro, una marca visible, palpable, real. Una paz interior, un sentido, un comienzo. Sólo puedo agradecer a la anfitriona su increíble hospitalidad, su maravillosa entrega, cordialidad, disponibilidad y resurgir. No me queda ninguna duda de que el gran Carlo sonríe desde el cielo cada vez que observa a esta visionaria renacida, a esta mujer que te presenta otra opción de vida con la naturalidad y tranquilidad de quien sabe que ha encontrado su sitio.

Adriana Marchini.

Adriana Marchini

¿Has probado el Yoga? ¿Conoces el Centro Santillán? Te cambiará la vida. ¿Me acompañas?