Tan cerca, tan bella. Cuenca te llama, Cuenca te espera. Y lo hace rodeada de magia por los cuatro costados. Una escapada maravillosa para ir en el día desde Madrid (en coche, autobús o tren) o si lo prefieres, para pasar un fin de semana completo, algo que os recomiendo encarecidamente. Por supuesto que Las Casas Colgadas no os defraudarán, pero es que además su enclave, arquitectura, arte, historia y gastronomía os dejarán profundamente relajados de alma. ¿Me acompañas?.

Escapada a Cuenca.

La luz era perfecta. Al caer la tarde sobre el río Júcar, Cuenca recupera la calma. Sobre las piernas cansadas una fuerza especial se instala deseando volver a ponerte en pie para no dejar de contemplar tanta belleza, tanta poesía. Cada calle, cada hueco te invita a iniciar de nuevo la marcha. Las enormes pendientes no son excusa. Subir para contemplar, bajar para disfrutar.

Parador de Cuenca.

Parador de Cuenca

Declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996, Cuenca cumple todos los requisitos fundamentales para tan meritorio galardón. Conserva de manera solemne la huella medieval y de ciudad fortificada que en su día fue. Perderse por la encrucijada de sus calles estrechas se convierte en un arte que te lleva a saborear especialmente cada detalle, cada rincón.

Catedral y Plaza Mayor de Cuenca.

Catedral y Plaza Mayor de Cuenca

Adentrarse en la Plaza Mayor ya te hace soñar con lo que te espera. Verdadero nudo de comunicaciones, el color de sus fachadas y de la Catedral (Monumento Nacional desde 1902) te abre los ojos sobremanera. Un lugar especialmente bello que no te puedes perder.

Interior de la Catedral de Cuenca.

Interior y exterior de la Catedral de Cuenca

Cruzar el barrio de San Martín, detenerse en mitad del Puente de San Pablo para fotografiar la inmensidad de la naturaleza, bordear el río Júcar sin olvidar el Huécar, descubrir el azul intenso del cielo, cruzar el Arco de Bezudo y acceder a los restos de muralla del Castillo, contemplar desde lo alto la grandeza de lo pequeño. Cuenca te llama, Cuenca te espera.

Lugares que visitar en Cuenca.

Cuenca tiene un sinfín de atractivos y la oferta gastronómica es uno de ellos. Por su laberinto de callejuelas puedes encontrar diferentes alternativas para comer y reponer fuerzas. Platos típicos como el Morteruelo, el Ajorriero o el Zarajo. En la misma Plaza Mayor el restaurante San Juan es el más recomendable, pero no os dejéis atraer por el primero al que lleguéis. Por detrás de la Plaza Mayor encontraréis otras alternativas y en la ciudad alta la variedad de locales para comer es amplia.

Comida típica.

Migas revolconas y chuletón de ternera

Si después de comer, o para los que os queráis quedar a pasar la noche, os apetece una copa, no dejéis de ir a la Edad de Oro. Un local ochentero de lo más recomendable con más de 400 ginebras para elegir, un ambiente cercano, una música perfecta, una decoración que te hará regresar con cierta nostalgia a otros momentos vividos y que no dejará a nadie indiferente. Un viaje por el pasado que te hará poner el broche dorado a una escapada perfecta. ¿No conoces Cuenca? Te invito a saborear nuestros propios tesoros.

Mela Ortiz, de De paseo por mi cocina, en Cuenca.

La edad de Oro