Buenos y bellos días. No os podéis imaginar la especial ilusión que siento esta mañana de septiembre. Por fin puedo volver a sentarme a hacer lo que más me gusta en el mundo: juntar palabras para vosotros. La espera ha sido un poco larga, pero vuelvo con más fuerza que nunca dispuesta a entregaros la mejor versión de mí misma y de todas las personas y negocios que os recomendaré. Empiezo con una energía brutal y quizás nuestra protagonista de hoy tiene la culpa. Ella es Helena Mareque y nuestro primer paseo por Madrid, en esta nueva aventura, nos llevará al soberbio Atelier de la genuina diseñadora gallega. De su mano, como nos gusta a nosotros, nos colaremos entre las joyas que cuelgan en su extraordinario `Museo de arte´, como me gusta llamarle a mí.

Vestido de Helena Mareque.

Una de las joyas que cuelgan del Atelier de Helena Mareque

Me encantaría poder transmitiros lo mismo que me ha hecho sentir a mí Helena Mareque. No necesita presentaciones. Ella se ha convertido en una de las firmas más prestigiosas de vestidos de novia en España. Sus únicos y extraordinarios diseños son reconocidos a nivel mundial. Alrededor de 100 novias al año tienen la enorme fortuna de acudir al día más importante de sus vidas ataviadas con uno de los tesoros de Helena. He tenido la inmensa suerte de que ella me abriera la puerta de su taller para poder mostrároslo. Tejeremos junto a Mareque esta preciosa historia de amor a primera vista con unas manos maestras, las suyas, y mucho amor del nuestro, del bueno.

Atelier de Helena Mareque.

Todos los diseños de Helena son únicos e irrepetibles

Tenía muchas ganas de conocer a Helena en persona. He seguido su trayectoria gracias a las redes sociales y soy fiel admiradora de sus apasionantes diseños y su original manera de crear arte. Sí, arte, porque entrar en el Atelier de Helena Mareque es como acceder a un Museo del traje, a un auténtico Museo de arte. Sumergirte entre sus telas, patrones, accesorios, máquinas de coser, maniquís y gatas (Lola y Cayetana), fue una experiencia irrepetible e inolvidable. Y hacerlo a su lado, un lujo. Como siempre, intentaremos conocer un poco más a la persona que está detrás de la firma y que ha conseguido generar ilusión extrema en tantas mujeres antes del definitivo sí quiero.

Cayetana es una de las gatas de Helena Mareque.

Cayetana y Lola, las gatas de Helena, no se separan de ella

Cuando acudí a mi cita con Helena, coincidí con una novia y su madre en plena prueba del vestido. Me senté simplemente a observar, a ponerme en su lugar y me dejé llevar por un sinfín de sensaciones bonitas. Me puse en la piel de ella, en la de Helena, y viéndola trabajar me pareció todavía más fascinante. Cada uno de sus diseños es único, por ello quizás lo más sorprendente sea su talento innato, su don maestro, su magia cosiendo sueños. Mientras ella finaliza la prueba con la novia, paseo por el Atelier. Y se produce un cortocircuito en mi cabeza, una sensación mágica que consigue que me sienta y me vea en otra época, en otro momento, en otra esfera. Recorro con la mirada las paredes de cada estancia. En ellas encuentras frases escritas a mano que dan al taller un aspecto aún más romántico. Todo inspira. Cae la tarde sobre Madrid y la luz que entra por la ventana choca de frente con sus telas. Explosión de colores bestial.

Uno de los vestidos que cuelgan en el atelier de Helena Mareque.

Cada rincón en el Atelier de Helena es una sorpresa bellísima

Helena sale a mi encuentro y mientras espero a que finalice su larga jornada de trabajo, me invita a que me pruebe alguno de sus vestidos. No me lo pienso. Siento que me ha tocado el premio gordo y me paseo por la sala deseando que no me despierten de mi particular sueño. Me siento especial, diferente, bella y entiendo lo que puede sentir una novia el día más bonito de su vida vestida con un Mareque. Apago la luz de los sueños y enciendo la de la ilusión de poder estar aquí en este momento. Me siento agradecida y dispuesta a vivir mi bello y personal cuento de época.

Sala de patronaje.

Sala de patronaje del Atelier

Acaba su agotadora jornada de trabajo y me ofrece recorrer juntas todos los espacios por los que ella camina a diario infinidad de veces, en busca del mejor detalle que ponga el sello final a su obra. Y charlamos. Me cuenta cómo empezó todo hace muchos años en nuestra querida Galicia y qué le motivó a hacer las maletas, llenarlas de valor, ilusión y sueños e iniciar el viaje a Madrid. En la capital emprendió y se convirtió en una de las diseñadoras más renombradas. Un ejemplo de dedicación y constancia. Ella diseñó su mundo, le dio forma, lo vistió de fantasía y romanticismo. Miles son las novias que han pasado por las manos de Helena y jamás ha repetido una idea, un patrón, un vestido. Y esto, además de marcar diferencia, supone que cada día amanezca un nuevo sol para Mareque, a la que cada creación le inspira de manera soberbia. «Es volver a empezar con cada niña», me susurra al oído.

Sala de costura del Atelier de Helena Mareque.

Sala de costura

Un aire muy vintage recorre todo el taller y me empapo de él. Me seduce. Como Julio, el patronista, ha cautivado a Mareque. Juntos hacen una pareja perfecta, un tándem único. Y con ellos, el resto del equipo que trabaja en el Atelier. Se percibe un engranaje impecable en todas las piezas que forman el genuino espacio de Helena.  Me doy cuenta de que sus vestidos desprenden armonía, sentido, bienestar y mucho amor del nuestro. Hay algo de poético y soñador rodeando a Helena, hay mucha magia y poesía, hay, sobre todo, una mente privilegiada para la alta costura que crea y genera ilusiones geniales. Sí, Mareque es un genio de la costura. Tiene un don fabuloso que ha sabido cultivar a base de hilvanar una historia de amor eterna con sus telas.

Las espaldas de los vestidos de Helena son soberbias.

Las espaldas de los vestidos de Helena son únicas

Los bordados de fantasía, los tejidos vaporosos, las incrustaciones de pedrería. Todo cobra sentido en las manos de Helena. Los tules, sus maravillosos encajes, sus espectaculares espaldas, su sensacional genialidad creativa. Nos movemos despacio, mientras no pierdo detalle de ella. Y veo tanta pasión en su expresión, que bendigo la hora en la que tomó la decisión de crear pura costura de autor. Le pregunto quién ha sido su referente, su inspiración y casi no termino la frase porque Helena es rotunda: Balenciaga. No podía ser otro, por supuesto.

Proceso creativo de Helena Mareque.

Antes de abandonar el apasionante mundo de los sueños, Mareque me lleva a la sala de costura. Me engancha, me asombra ver en silencio una estancia que debe ser un hervidero de creatividad y fantasía en hora punta. Me conmueve pensar que estoy delante de los vestidos que lucirán infinidad de niñas el día más especial de sus vidas. Alucinante, pienso, qué afortunada me siento. Me explica el proceso creativo, su maravilloso proceso creativo, y me impresiona la capacidad que tiene Helena para encontrar el detalle único y exclusivo para cada novia. Y qué os voy a decir de sus vestidos para invitadas… Os invito a que busquéis en su web o en sus redes sociales cuál de todas sus joyas es la que más os gusta. Precioso reto, os lo aseguro. Estoy deseando que me contéis y que disfrutéis tanto como yo de la experiencia Mareque.

Decoración del Atelier de Helena Mareque.

Originalmente bello

Disfruto, disfruto de cada segundo. Presiento que está llegando el momento de la despedida, ése que ya sabéis que tanto me cuesta. No quiero decirle hasta pronto a Helena, quien me acompaña al recibidor donde las flores lucen con luz propia. Le agradezco su entrega, su cariño y me despido asegurando mi fidelidad eterna. Accedo a la calle, pero antes de que se cierre la puerta giro la cabeza y detengo un instante el tiempo: Todo tiene sentido. Lentamente la puerta del Atelier de Mareque se fue cerrando y lentamente regresé a la realidad de mi mundo con un sueño maravilloso cumplido. Gracias, Helena.

Flores de Flowered by Ana en el Atelier de Helena Mareque.

¿Conocéis los espectaculares diseños de Helena Mareque? Os recomiendo mucho que no dejéis de seguirla en sus redes sociales. Cada día amanece una obra única en su privilegiada cabeza. ¿Me acompañas?