De vuelta a la normalidad de la vida y a mi maravilloso reencuentro de todos los jueves con vosotros, hoy os traigo una recomendación de las que dejan huella. Me adentro en el Pazo Los Escudos Hotel & Spa Resort, un lugar donde quedarse. Estamos en disposición de ir de paseo por este extraordinario hotel de Vigo, un sitio al que debéis ir y una vez allí, simplemente dejaros llevar. Sin duda, parada obligada para todos los que estéis pensando en ir a pasar unos días a mi Galicia amada. Un imprescindible.

Hotel Pazo lLos Escudos de Vigo.

Pazo Los Escudos, un lugar de ensueño
El tiempo no me acompañó en mi visita, o sí, según la perspectiva con la que se observe la vida. Un temporal de agua y frío reinó durante toda mi estancia en el Pazo Los Escudos. Sin embargo, estaba segura de que nada ni nadie iban a estropear mi idílica visita y así fue. El pazo, antigua finca de la familia Sensat, ha sido rehabilitado y convertido en un lugar especialmente encantador. Su propietario, Francisco Rodríguez Sobral, fue pionero en llevar a Vigo el primer hotel de cinco estrellas y su apuesta ha sido un verdadero acierto. El edificio principal es una auténtica maravilla arquitectónica. Su fachada está decorada con las típicas vieiras y varias escenas religiosas. Todo perfectamente cuidado. Pero hay que hacer especial mención a la magnífica colección de escudos nobiliarios repartidos por toda la fachada del edificio central. Estremecedor imaginar la historia que cuentan cada uno de ellos.

 

De paseo por mi cocina en el Pazo Los Escudos.

Los escudos nobiliarios visten las paredes del pazo

Siguiendo con mi paseo por este sensacional complejo, me adentro en el edificio rumbo a las habitaciones. Me choco de frente con una monumental escalera de madera que preside el hall de entrada y que me invita a soñar con tiempos remotos especialmente bellos. Me imagino bajando uno a uno por esos peldaños rumbo a cualquier fiesta de época. Sueño despierta. Todos los detalles están medidos. Todo tiene sentido.

Escasleras interiores del pazo gallego.

Las escaleras de madera presiden el hall del edificio principal

Bajo de mi nube y entro en las habitaciones del fantástico hotel. Me acompaña Luis con las maletas y me cuenta, me introduce en la historia del pazo y me llena de vida. Entiendo desde el mismo inicio que el personal elegido por la familia Sobral no va a dejar de sorprenderme durante estos días. Cruzada la puerta de entrada, no tardo nada en darme cuenta que mi estancia va a convertirse en perfecta. La amplitud de la habitación, la terraza donde contemplar el mar y la pulcritud del cuarto de baño hacen que me recorra por el cuerpo una sensación de bienestar inmensa. Ya me conocéis, no puedo estarme quieta y decido seguir recorriendo cada rincón buscando para orientaros, caminando para mostraros, para recomendaros.

Habitación del Pazo Los Escudos.

Las habitaciones son amplias y con vistas a la Ría de Vigo

Me pongo en manos de la Jefa de Recepción, Julia Loredo, y poco a poco voy comprendiendo el éxito del pazo. Su amabilidad y disposición para ayudarme con todo es sencillamente mágica. Hablamos y me cuenta, me explica todos los detalles que necesito saber para que mis días en el hotel sean idílicos. Me habla de la piscina exterior, de la zona de spa y gimnasio y de los servicios que ofrece la cafetería y el restaurante. No hace falta que me hable de Vigo y sus alrededores porque los conozco bien, pero seguimos conversando de cosas grandes y pequeñas. Me muestra su mundo y le enseño el mío. Agradezco su generosidad sin límites hacia mí y continúo mi recorrido por los verdes y cuidados jardines, donde paro a los pies de la Virgen para contarle lo agradecida que estoy de vivir esta experiencia. No me cabe ninguna duda de que será este lugar el que recomiende a los novios que deseen convertir su enlace matrimonial en un acontecimiento para la eternidad.

Los jardines del hotel.

Los jardines están siempre preparados para cualquier tipo de evento

Me giro y descubro una maravillosa puerta de salida en el mismo jardín. Aprieto mi marcha, quizás consciente de lo que me espera al traspasarla. Aunque antes de dar el paso, la contemplo. Belleza pura. Arte pleno. Historia a raudales. Y allí está, a sólo unos metros, el mar. La Ría de Vigo a mi alcance. Llueve, pero nada me detiene. Sigo, quiero mirar, observar y  llenarme de vida al respirar.

Puerta de salida hacia la playa.

La puerta de acceso a la playa, una maravilla

Ya conocéis mi idilio permanente con el mar. Qué os voy a contar que no os imaginéis de este encuentro entre él y yo. Piel de gallina, sentimientos extremos. Y todo, a unos simples pasos del hotel. La realidad de la bravura de las olas me golpeaba en mi interior. Decidí aprovechar el momento y saborear el ambiente paseando por la arena mojada de la playa. Nada podía conmigo. Nada. Me sentí muy cerquita de la felicidad plena.

Acceso a la playa desde el Pazo Los Escudos de Vigo.

A pocos metros del pazo está la playa

De regreso al hotel, me invade una nostalgia maravillosa, unas ganas locas de convertir el Pazo Los Escudos en lugar de recogimiento permanente. Me doy cuenta de que tirito. La humedad se ha metido en mis entrañas, nada que no pueda combatir con un café caliente. Camino despacio, como me gusta porque tenemos de todo menos prisa, hacia la cafetería. Allí sigo descubriendo al personal del pazo. Mari Luz y Silvia, Silvia y Mari Luz, dos auténticas profesionales que hicieron de mi estancia un hogar. Me sentí como en casa. Me hicieron sentir feliz. Por ello, por ellas, por Vicente Ibáñez, por Raquel y por todo el personal extraordinario que conviven allí, sólo puedo felicitar abiertamente a la familia Rodríguez Sobral por su acierto en la elección del más cualificado y entrañable equipo. Mi más sincera enhorabuena.

El hotel cuenta con varias zonas de ocio.

Cafetería del Pazo Los Escudos

La noche ha sido perfecta. Cena con amigos, descanso extraordinario en la maravillosa cama del pazo y curiosidad por conocer el buffet del desayuno, que tanto suele interesar a los amantes de los viajes. Recorro el pasillo del comedor hasta la sala donde Mari Luz vuelve a recibirme con su mejor sonrisa. Me prepara un café soberbio y mi mirada se posa rápidamente en el amplio y variado surtido de panes, frutas, embutidos, pasteles o tortilla. Hay de todo y todo bueno. Además de ganar mi corazón para toda mi vida, el pazo ha ganado mi estómago. Una delicia.

El desayuno del pazo.

El buffet del desayuno es exquisito

Con las pilas cargadas de gran energía comienzo el día. Llueve, pero la vista desde la terraza no puede ser más conmovedora. Me siento a escribir al abrigo de la Ría de Vigo y mis dedos vuelan solos por las teclas del ordenador. Rodeada de tanta belleza, lo difícil sería que las palabras no saliesen solas. Contemplo y observo para vosotros. Observo y contemplo para llenaros de sensaciones únicas.

Terraza con vistas a la Ría de Vigo.

Vista desde la terraza del Pazo Los Escudos

¿Conocéis el Pazo Los Escudos Hotel & Spa Resort de Vigo? Si tenéis la oportunidad de ir, no la desaprovechéis. Será una experiencia única e irrepetible. ¿Me acompañas?